Nara, es una de las zonas más tradicionales de Japón. Por sus famosos templos (Patrimonio de la Humanidad) y alrededores, viven en libertad 1200 ciervos. Según la leyenda, un dios mitológico llegó a Nara en un ciervo blanco para proteger la recién construida capital y desde entonces los ciervos son considerados animales celestiales.
Puedes comprar una especie de galletas y darles de comer de la mano, experiencia más que recomendable para todos aquellos que lloraron con Bambi, o para los que como yo, tan solo han dado de comer a las palomas en Plaza Catalunya… por cierto alguna leyenda mitológica acerca de las palomas??
Foto tomada en el Templo de Tōdai-ji en Nara, Japón.
Esta práctica, llamada en japonés “Omikuji”, se basa en la elección al azar (previo pago de alguna moneda) de una hoja impresa, donde podemos leer lo que nos deparará el futuro, a especie de horóscopo.
En el caso de que nuestra pequeña inversión sea rentable y nos devengue beneficios en forma de fortuna, tendremos que llevar con nosotros la hoja en cuestión.
Mientras que si la predicción es negativa, tendremos que dejarla en el templo, cerca de los dioses, para que éstos aplaquen el mal fario. Pero los dioses, sabios como pocos, nos exigirán un pequeño precio para tan misericordioso propósito; nuestra labor consistirá en anudar el papel con la mano que no solamos usar normalmente, es decir la izquierda para los diestros y la derecha para los zurdos.
Creo que es una metáfora que todas las religiones predican… las de aquí y las de allá… tus esfuerzos, por pequeños que sean, serán recompensados. Ah! y la de las monedas también es bastante universal.