Somos únicos, cada uno de nosotros se percibe singular. Hemos ido llenando nuestro bagaje con gestos, costumbres, actos, vivencias y pensamientos que nos son propios; y son lo que nos individualiza ante el mundo. Nos conocemos bien y por muchas etiquetas que nos cuelguen, difícilmente nos podrán definir o clasificar… quizás a los demás, pero no a nosotros.

Nos cruzamos con cientos de personas a diario, en el metro, en el bar, en la oficina, en el banco, comprando el pan o cruzando el parque. A poco que te fijes en sus caras, puedes esbozar unos vagos estereotipos… éste al grupo de los amargados, éste parece un poco yonqui, esa otra con las locas, éste parece un poco sargento y esos dos se acaban de enamorar… Los hay trajeados, pijos, raperos o punks…

Pero uno mismo es inclasificable, está por encima de los clichés… lo de colgar etiquetas está muy bien pero hacia los demás. Somos incatalogables

Y en la foto.. ¿tú vienes o vas?…

…porque yo tiré la foto, sabes?

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