Tibidabo es la montaña que corona la ciudad de Barcelona; es muy popular por sus vistas sobre la ciudad y por su parque de atracciones. Éste fue uno de los primeros en construirse en España y aunque intenta envejecer dignamente, el paso de los años hace mella en él, pues la noria, el avión o la atalaya, no son capaces de suministrar la demanda de adrenalina que requieren los niños de hoy en día.
Aunque es del todo recomendable, subir hasta el templo expiatorio, pues se puede disfrutar de una vista panorámica en 360º.
Esta imagen la traté en HDR y al verla me gustó (a pesar del azul artificial y de los halos brutales alrededor del larga vistas o quizás gracias a ellos), pues fue sentir como una regresión a la niñez, a mitad de camino entre los libros de pinta y colorea y las divertidísimas visitas al parque de atracciones, por que antes su montaña rusa ya colmaba nuestras expectativas de diversión…