Una de las cosas que más me gusta de la fotografía, es el poder que tiene para dar protagonismo a las cosas más insignificantes. Cualquier cosa por nimia que sea, puede elevar su belleza a través del objetivo de una cámara.
A veces me pregunto el porqué? en mi opinión, creo que el hecho de aislar el momento en cuestión de todo lo que le rodea, hace que obviamente pongamos el 100% de nuestra atención en él. Pero no solo es eso… a su vez, la falta de entorno hace que nosotros nos lo imaginemos, que volquemos nuestra emoción en una fotografía y aunque no seamos conscientes, pensemos como era el lugar donde se tomo, el tiempo que hacia, lo que acababa justo de pasar o lo que iba a pasar inmediatamente después, o mil cosas más y todo ello, a partir de las pistas que nos pueda dar la foto. No se, a mi me da la impresión que todas las hojas van a levantar el vuelo tras el paso de un coche.