Hay ciertos lugares en el mundo que no me conformo con verlos en una foto, son sitios que espero poder visitar a lo largo de mi vida. Poco a poco y a medida que voy viajando, voy tachando mentalmente los objetivos cumplidos. El puente de Brooklyn era uno de ellos, es un puente que siempre me ha gustado.

Su construcción acabó en el año 1883 y fue proyectada por una de esas personas que se diferencian de resto por sus inquietudes. John Augustus Roebling un buen día no pudo usar el ferry que iba de Manhattan a Brooklyn, debido a que el río estaba helado, este hecho, que para muchos no habría supuesto más que un enfado y un aplazamiento de agenda, para él supuso el detonante para idear la construcción del puente. Es una suerte que donde todos vemos problemas, alguien vea soluciones. Como curiosidad decir que tan magna obra, que ostentó el record de puente más largo del mundo durante 20 años, tuvo que vencer la desconfianza de la gente, y para ello que mejor un desfile de una manada de 21 elefantes a lo largo del puente.

Disfruté cruzando el puente andando mientras caía el sol sobre Manhattan. Disfruté tachando mentalmente un objetivo cumplido, y mientras lo hacía disfruté añadiendo más objetivos a la lista…

0 Comments