Niagara

Las cataratas del Niágara, es otro de esos lugares a los que deseaba ir. Primero me las enseño Marilyn y más tarde las sobrevolé como un pájaro de la mano de Superman, pero hasta que no estuve en persona, no pude sentir toda su fuerza.

Su nombre significa “trueno de agua”, y su incesante sonido, solo ha sido interrumpido un par de veces, debido a la congelación total del caudal de agua.

En la foto, lo que parecen rocas delante de la cascada, son bloques de hielo, que se van alimentando de las minúsculas gotas, que se levantan a modo de vapor de agua y se solidifican debido a las bajas temperaturas.

Aproximadamente una veintena de personas, las han intentado atravesar, corriendo unos más suerte que otros, pero sin ninguna duda, la historia que más me llamó la atención fue la de un osado, que tras introducirse en un pequeño habitáculo metálico, puso su vida en manos del caudal del río, la naturaleza ante tal atrevimiento, se dedicó a jugar a malabares y tardó 72 horas en escupir el habitáculo de las turbulencias de donde rompe la cascada.

Como curiosidad decir, que con el caudal de agua, en un solo segundo se podrían llenar aproximadamente cinco millones de botellas de medio litro.

No quiero acabar este post, sin antes dar las gracias a todas aquellas personas que me han alentado a seguir publicando mis fotos, muchas gracias de corazón.

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